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Larra
en su frase "Vuelva Ud. mañana" supo resumir la desconfianza
ancestral de los españoles ante una Administración Pública
marcada tradicionalmente por la ineficacia y la prepotencia.
Una de mis peores
pesadillas es encontrarme en una cola que avanza con una enorme lentitud
y tan larga que no se ve la ventanilla al fondo. Revisar una y otra vez
todos los documentos para comprobar que no hemos olvidado ningún
requisito. Observar a los dos lados colas paralelas que parecen inmovilizadas.
Mirar distraídamente las paredes que bajo la luz escasa de neón
adquieren un color "gris documento oficial". Presentarme, totalmente
dominado por el síndrome de Estocolmo, con una enorme sonrisa ante
un funcionario que evidentemente tiene ulcera de estomago y que tras echar
un vistazo a los papeles, sentencia: "Esto es para la ventanilla
4". Me despierto con la boca seca y con la firme convicción
que las gestorías administrativas son las entidades que mayor felicidad
han aportado al mundo en toda la historia.
Solamente, si tenemos
en cuenta, la desconfianza congénita de los españoles ante
la Administración Publica y el horror a los tramites burocráticos,
podemos entender el revuelo que ha originado la aparición del Real
Decreto que regula los Libros Registro y el deber de información
de los Corredores a la Dirección General de Seguros (RD 301/2004
de 20 de febrero).
Pero olvidemos nuestros
miedos ancestrales e intentemos ver objetivamente lo que representa la
nueva legislación.
Dos aspectos pueden
preocuparnos: La dificultad para obtener los requisitos exigidos, y el
control que supondrá de nuestra actividad el sistema que se pondrá
en marcha.
Una vez superado el
momento inicial de susto y resquemor, si leemos los requisitos solicitados
en los distintos modelos contenidos en el Decreto, habremos de reconocer
que la información solicitada es bastante básica. Esto no
quiere decir que los casi 5.000 corredores que existen en este país
van a conseguir fácilmente la información, pero sí
que los datos solicitados son normales dentro de una gestión correcta,
e incluso que la dificultad por obtenerlos se vera compensada por un cierto
cuadro de mando que podría servir para conocer mejor la realidad
de gestión de nuestro propio negocio.
Por otra parte, es de esperar que las distintas compañías
que facilitan el software especifico a las corredurías ofrecerán
soluciones para la obtención de esta información y muy probablemente
en muchos casos llave en mano. Entiendo que las corredurías pueden
solicitar e incluso exigir a sus proveedores que les faciliten este tramite.
A partir de ahí,
es muy importante revisar cuidadosamente los distintos modelos, ya que
cualquier error puede traer consecuencias muy desagradables pues, como
es lógico la Dirección General de Seguros utilizara estos
modelos para ejercer su labor de supervisión.
Por
ultimo, el tramite burocrático esta perfectamente resuelto
en la norma al permitir la presentación telemática
de los distintos documentos.
No habrá necesariamente registro de entrada, ni papeles,
ni colas. Afortunadamente Internet puede librarnos de esa pesadilla.
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Una forma de analizar la dificultad real de obtención
de los datos seria que cada correduría preparara en
los próximos meses unos modelos similares a los establecidos
en el Decreto, pero con las cifras del 2003.
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UNA REFERENCIA
Una forma de analizar
la dificultad real de obtención de los datos seria que cada correduría
preparara en los próximos meses unos modelos similares a los establecidos
en el Decreto, pero con las cifras del 2003. Esto nos permitiría,
no solamente, comprobar que podemos obtener la información solicitada,
sino, además, tener una referencia que nos ayudará en el
momento de obtener la información definitiva a comprobar que no
hay desviaciones importantes que pudieran estar producidas por algún
error en la información.
En el mismo sentido,
la adaptación desde ya de los libros-registro establecidos en el
decreto, seria un paso lógico para permitirnos hacer los trabajos
sin la premura de los últimos momentos. Tengamos en cuenta que
la disposición transitoria que alarga el plazo de presentación
al cierre del 2004 se refiere a la información estadística
anual pero no a la obligación de llevanza de los libros registro
que es inmediata (retraso no superior a tres meses).
Otro aspecto importante
de la legislación recientemente aparecida es el control que supondrá
sobre los corredores la información facilitada a la Dirección
General de Seguros. Es evidente que a partir de ahí nuestra autoridad
de control contara con un sistema potente que permitirá detectar
las desviaciones y establecer los sistemas de corrección. Sobre
este punto debemos aceptar que como comercializadores de productos sujetos
a regulación, el control de su actuación debe formar parte
de su norma habitual de funcionamiento.
Analicemos ahora que
puede aportar de positivo la nueva legislación.
Por un lado la información
sectorial. Debemos conocer mejor la realidad. La información actualmente
es casi nula. Los estudios que periódicamente lanzamos en colaboración
INESE e IMAF, son un intento para ir cubriendo este vacío. Sin
embargo, solamente con la información completa que se conseguirá
con los modelos a los que hemos hecho referencia, podremos conocer en
profundidad y con un cierto detalle la distribución de seguros
a través de corredores. Hemos de tener en cuenta que los corredores
en España distribuyen anualmente mas de 5.000 millones de €,
por lo que representan una magnitud económica de primer orden y
que la divulgación de información sectorial completa seria
y fiable, en todos los ámbitos socio económicos, deberá
mejorar sensiblemente la imagen que se tiene de la profesión.
Por
otra parte, la labor de control dará lugar a una mejor ordenación.
La eliminación de aquellas corredurías con practicas incorrectas,
puede colaborar no solo en el aspecto de reforzar el prestigio de la profesión,
sino, además, en establecer una competencia en la que todos luchen
con las mismas armas. El control ayudara a consolidar el canal y a fortalecerlo
de cara a futuro.
La película Cabaret que tuve ocasión de volver a ver hace
poco, reflejaba como ninguna otra la inseguridad e inestabilidad de Alemania
en los años previos a la ocupación del poder por el partido
nazi. Hay una escena en la que los tres protagonistas están sentados
en un apacible merendero campestre, cuando llega un grupo de jóvenes
nazis que empieza a cantar una canción cuyo estribillo era "tomorrow
belongs to me " (por cierto que a nadie nos extraña que los
alemanes canten en ingles). La frase "el mañana me pertenece"
se repite una y otra vez, subiendo cada vez mas el tono hasta que la totalidad
de los presentes se ponen de pie y corean la canción. Desde mi
radical condena del régimen nazi, la escena cinematográfica
es magnifica y pone de manifiesto como la confianza en el futuro arrastra.
Con esa confianza
en el futuro del canal de corredores quiero pensar que la nueva legislación
es tan solo un paso mas en el camino que va de "Vuelva Ud. mañana"
a "El mañana me pertenece".
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